sábado, 27 de abril de 2013

El topo / A toupeira


El topo

Estaba ahí, acorralado en el ruedo de los curiosos. Sus garras
escarbaban inútilmente el cemento de la vereda,
y sangraban. No avanzaba,
sólo esponjaba y contraía su cuerpo
          según su miedo. Y con su hocico,
rosado y móvil, husmeaba,
          lejos de sus oscuras galerías,
el aire soleado de los hombres.
Jamás habíamos visto un topo.

Habían capturado un mito, un animal
de bestiario. Por eso
nuestra mente demoraba, se estremecía,
          no podía creer
que bajo la realidad estridente del sol
hubiera otro animal
          de carne lastimada como la nuestra.

José Watanabe


A toupeira

          Estava ali,
encurralada pela roda dos curiosos. As suas garras
esgaravatavam inutilmente no cimento da vereda,
e sangravam. Não avançava,
apenas intumescia e contraía o seu corpo
          segundo o seu medo. E com o seu focinho,
rosado e móbil, fuçava,
          longe das suas escuras galerias,
o ar ensolarado dos homens.


Jamais tínhamos visto uma toupeira.
Tinham capturado um mito, um animal
de bestiário. Por isso
a nossa mente demorava, estremecia,
          não conseguia acreditar
que sob a realidade estridente do sol
houvesse outro animal
          de carne lastimável como a nossa.


(tradução: alberto augusto miranda)